Las elecciones municipales de 1983 en Arroyo

Candidaturas de los cinco partidos presentados en 1983. ::CEDIDA
HISTORIA DE ARROYO

La dictadura franquista concluyó con la muerte del dictador en noviembre de 1975. A partir de ese instante se inició en todo el país lo que se conoce como Transición Democrática, un periodo que fue pilotado por el presidente Adolfo Suárez con la connivencia del rey Juan Carlos I. Fueron varios años en los que diversos hitos políticos concluyeron con la ratificación de la Constitución de 1978, carta magna que aún permanece en vigor.

Con posterioridad a la aprobación del texto constitucional se celebraron las segundas elecciones generales de la nueva fase histórica (1 de marzo de 1979), y casi sin tiempo para reflexionar sobre los resultados anteriores, 3 de abril de ese mismo año, se celebraron las primeras elecciones municipales en democracia. En aquellos comicios, que no se celebraban desde abril de 1931, salió vencedora la candidatura del Partido Socialista Obrero Español, agrupación que llevaba como número uno a José María González Bravo y que se convirtió, por consiguiente, en el primer alcalde del actual periodo democrático.

González Bravo estuvo como alcalde de Arroyo cuatro años, concretamente hasta las elecciones municipales de mayo de 1983. Varias fueron las modificaciones que sobre los comicios de 1979 se presentaron en esta ocasión. El número de candidaturas, por ejemplo, se habían incrementado notablemente. Si en aquella ocasión fueron tres las opciones posibles (PSOE, UCD y Agrupación de Electores), ahora eran cinco las posibilidades que los arroyanos tuvieron para elegir al sustituto de José María González Bravo, persona que no iba a repetir en el cargo.

Efectivamente, el PSOE volvió a presentar candidatura pero con un nuevo cabeza de cartel, en este caso Felicísimo Bello Merino que iba acompañado de  Julián González Chaves, Félix Pajares Moreno, Luis Rodríguez Martínez, Casto Javato Camberos, Julio Cabezas Jorna, Diego Chanclón Domínguez, Félix Santano Padilla, Miguel Martín Durán, Julio Parra Parra, Emiliano Higuero Mateos, José Luis Palacín Leal y Ladislao Bermejo Cerrudo.

Alianza Popular que se presentó en coalición con el Partido Demócrata Popular y La Unión Liberal llevó de número uno a Félix Lucas Collado. El resto de su candidatura la componían Vidal Julio Ramos Salado, Juan Torreño Pajares, Joaquín García Martín Molano, Enrique Sanguino Collado, Fabriciano Parrón Moreno, Arturo Berrocal Rosado, Ángel Fondón Campos, Sebastián Higuero Holgado, José Luis Lozano Giraldo, Germán Berrocal Bravo, José Luis Sánchez Rodríguez y Germán Berrocal Rosado.

La tercera agrupación presentada fue Extremadura Unida que llevaba a Nicolás Pedrera Chaves como cabeza de lista, concejal que repetía como candidato aunque en 1979 fue en una lista independiente. Junto con Pedrera Chaves se encontraban José María Cordero Mirón, Jaime Sanguino Bermejo, José Luis Bonilla Márquez, Vicente González Cid, Francisco Lucas de la Montaña, Dativo López García, Félix Parrón Moreno, Quintín Casares Niso, Juan Aparicio Javato, David Ramos Blázquez, Ángel Luis Marín Cortés y Luis Bermejo Ramos.

El cuarto partido en discordia fue Unión del Pueblo, una agrupación de electores independientes, la mayoría jóvenes de ideología progresista y provenientes de la Escuela de Magisterio de Cáceres. Su número uno fue Francisco Lozano Galán. El resto de los candidatos fueron Jesús García Carrero, Ildefonso Rodríguez Doncel, Ángel Delgado Morán, José Octavio Carrasco Blasco, Vicente Bonilla Sanguino, Antonio Moreno Navarro, Juan Luis Caro Generoso, Eloy Javato Camberos, Emilio Pajares Ramos, Faustino Leal Camberos, Honorio Díaz Carrasco y Máximo Carrasco Giraldo.

El último de los partidos por el que los arroyanos pudieron optar en aquellos comicios fue el del Partido Comunista de España, la "bestia negra" del anterior régimen. En aquellas elecciones, las primeras en las que conformaron candidaturas, su número uno fue Ramón Domínguez Fernández. El resto de los posibles concejales fueron  Bernardo Carrero Salceda, Simón Bermejo Peguero, Aniceto López Collado, Félix Martín Jiménez, José Collado Bello, Benedicto Padilla Bello, Fernando Ramos López, Clemencio Holgado Morejón, Ladislado Aparicio Blans, Esteban Campos Leal, Eulalio Molano Hernández y Rafael Bello Cabezas.

A diferencia de la anterior campaña electoral en la que prácticamente no hubo ningún problema, la de 1983 sí estuvo bastante movida. La "salsa" de aquellas elecciones las pusieron los jóvenes de Unión del Pueblo que a punto estuvieron de lograr una concejalía municipal, pero que su impericia en el arte de competir electoralmente le llevaron a cometer diversos errores estratégicos que le impidieron obtener mejores resultados. Su mitin en el Hostal Divino Morales estuvo plagado de buenas intenciones pero repleto de gran ingenuidad al aceptar las preguntas de algunos miembros del PSOE que allí se encontraban y que boicotearon el acto de manera evidente. Interrogantes que el PSOE, en cambio, cuando celebró su acto de fin de campaña nunca permitió y generando a continuación un conato de violencia en la Plaza de la Constitución entre los partidarios de ambas agrupaciones.

 De esta forma llegó el 8 de mayo de 1983, día elegido para celebrar los segundos comicios municipales de la democracia. En líneas generales la tendencia no podía diferir mucho del escrutinio de las generales de octubre de 1982 donde el PSOE de Felipe González había arrasado a sus contrincantes con 202 Diputados, mayoría absoluta nunca superada desde entonces. No obstante, la presencia de Unión del Pueblo le hizo restar votos a la candidatura socialista que en cualquier caso revalidó la mayoría absoluta de la que disfrutaba con total holgura.

Recontados los votos el PSOE obtuvo 10 concejales gracias a sus 2.659 papeletas, el 65% del voto emitido; Alianza Popular consiguió 2 concejales por sus 779 votos (19%); y Extremadura Unida quedó en tercera posición con 303 sufragios que le permitieron tener un concejal. Sin representación local quedaron Unión del Pueblo que obtuvo unos muy dignos 258 sufragios, algo más del 6% de las papeletas y por último, el Partido Comunista que únicamente obtuvo 90 votos.

Con estos resultados el nuevo alcalde de la Corporación municipal arroyana sería Felicísimo Bello Merino, iniciando un periodo de doce años al frente del consistorio municipal (mayo de 1983- mayo de 1995). No obstante, su nombramiento como alcalde no siempre fue liderando al Partido Socialista Obrero Español, ya que en las municipales de mayo de 1991 encabezó una agrupación independiente que le reportó un gran éxito electoral en aquellos comicios. Logró derrotar en buena liza al hasta entonces imbatido Partido Socialista Obrero Español. Aunque esto es ya otra historia.

Nota: Este artículo esta realizado como homenaje a uno de aquellos jóvenes soñadores e ingenuos que pensaron que podrían derrotar al todo poderoso PSOE de aquellos años: Jesús García Carrero. Él fue, además, la única persona que logró que experimentara mi primer, fugaz y único coqueteo con la "política activa" cuando fui nombrado interventor de Unión del Pueblo en las Escuelas de San Marcos.