Los arroyanos logran disfrutar de una romería con presencia de sol y viento

Más de 10.000 personas asistieron a la Dehesa donde no falto el vino, las morcillas y postres tradicionales de la localidad

Una familia disfruta junto a la banda de música del campo, los amigos y la comida. A.J.N

Y tras las carreras de caballos, llegó la romería. Los actos en honor a la patrona de Arroyo, la Virgen de la Luz, concluyeron ayer con una multitudinaria romería que tuvo lugar en la Dehesa de la Luz, donde se encuentra el santuario. Mas de 10.000 personas asistieron como cada año a esta jornada festiva en un paraje típicamente extremeño de 900 hectáreas, formado por alcornoques y encinas, de propiedad municipal.

El día amaneció soleado, algo fresco, pero con los rayos de luz haciendo acto de presencia junto a la ermita de la Luz. Los romeros acamparon en el recinto desde primera hora de la jornada, y los que no ya tenían todo preparado desde el sábado. Todo parecía indicar, que la romería en honor a la Virgen de la Luz se salvaría del mal tiempo pese al insistente viento. 

El programa comenzó el día 9 con el Día de la Luz y continuó el 12 con el traslado de la Virgen hasta el pueblo y la celebración de la novena en la parroquia de la Asunción y el sábado regresó al santuario. Ayer, a las doce de la mañana se celebró la misa de la patrona de Arroyo, en la que estuvieron presentes el alcalde de la localidad, Santos Jorna, acompañado por la Corporación municipal, y el mayordomo, Martín Panadero y su cofradía de honor. 

Durante todo el día miles de arroyanos y también vecinos de otros pueblos de la región disfrutaron de un fantástico día de campo en una de las dehesas mas hermosas de Extremadura, propiedad del Ayuntamiento y donde en la época de la reconquista se erigió una primitiva ermita en honor a la patrona que ha ido experimentando profundas reformas a lo largo de los siglos hasta convertirse en el actual santuario. Allí la imagen de la Virgen de la Luz fue coronada canónicamente hace ahora seis años.

Tanto el sábado como el domingo, fue para los arroyanos una jornada festiva en la que no faltó el buen vino arroyano, las chuletas, tortillas, morcillas,y todo tipo de embutidos y postres tradicionales de la localidad. Los árboles sirvieron de improvisados columpios, la hierba sirvió de provisional campo de fútbol, y las mantas arroyanas fueron utilizadas para que más de uno se echara una siesta después de la abundancia de comida y bebida. 

Las casetas con música repletas de jóvenes y los tradicionales puestos de venta de todo tipo de artículos dieron también color a un día lleno de sensaciones y sentimientos.