El Arroyo y el Cacereño se intercambian ánimos

El derbi sirvió, un año más, como punto de inflexión: los nervios de la afición cacereña se han mudado ahora al Municipal de Arroyo

Los jugadores del Cacereño sonríen y celebran su victoria en el derbi, punto de inflexión, ante un cabizbajo Arroyo . :: ARMANDO MÉNDEZ
SEGUNDA B

El fútbol más modesto tiene tantas ganas de emular al multimillonario que las prisas valen más que la paciencia y el presente es más importante que el pasado y/o futuro. Hace apenas un mes, el Arroyo vivía plácidamente en la zona medio alta de la tabla mientras oteaba a lo lejos la guerra civil del Cacereño por no ganar en El Cuartillo. Ahora, sin embargo, derbi mediante para los verdiblancos, al Cacereño se le escapa una media sonrisilla mientras en el Arroyo aparecen los primeros pitos de la temporada. Pero ambos suman diez puntos en la tabla clasificatoria y están a la misma distancia del playoff que del descenso. Cuestión de estados de ánimos.

«El fútbol es así»

Juan Marrero colgaba ayer en su facebook una foto de una pancarta en la que se pedía su dimisión el pasado sábado en el Municipal arroyano. La acompañaba con esta frase: «El fútbol es así». Algo antes, en rueda de prensa, tras el partido, le preguntaron por los pitos de una parte de la grada: «La afición del Arroyo es la mejor de Extremadura. Le doy gracias de que vengan y nos apoyen», respondió neutro, aunque con la molestia por dentro. Porque el propio Marrero, que maneja de primera mano el techo del club, es consciente que tiene aficionados a su favor y a otros tanto en su contra.

Estos últimos alegan que el equipo no juega nada y que en el derbi no se fue a por el partido. «Respeto la opinión del aficionado», apuntaba anoche el técnico arroyano. La protesta la acusó el equipo, que en los últimos veinte minutos de su choque ante el San Fernando se salió totalmente del partido. «Le noté al equipo unos nervios que no se lo había notado otros días. Pero eso es porque, con esos pitos, pusimos a los jugadores nerviosos. Yo estoy súper tranquilo porque sé que iremos a más», contesta el presidente, Juan Bermejo, cuando le preguntan por su opinión.

«En el fútbol hay cien mil entrenadores, pero el que toma las decisiones soy yo, y me dan igual los pitos, los aplausos y las pancartas. El objetivo es la permanencia, y creo que la vamos a conseguir. Y si podemos, vamos a hacer algo más», reflexionaba anoche Marrero, convencido de que el equipo irá a más. Sobre todo cuando recupere a todos sus delanteros.

La 'clave Pizarraya'

En cambio, como los resultados ahora acompañan, en el Cacereño los decibelios del ruido son menores. Y eso que el equipo brilló más el pasado domingo en Melilla por su defensa que por su ataque. «La verdad es que nos defendimos súper bien», coinciden en el vestuario verdiblanco. «Es cierto que en ataque no estuvimos bien, pero ellos tampoco nos dejaban salir con tanta claridad», aclaran.

A pesar de las cuantiosas e importantes bajas, Ángel Marcos se volvió a presentar con Mario Pizarraya en el extremo izquierdo. Desde que el sevillano adelantó su posición, el equipo cuenta sus partidos por victorias. Dani Pérez jugó con Juan Carlos Mejías en el eje de la zaga, Elías acompañó a Checa en la medular e intercambió la posición de José Ramón y Valverde: el primero jugó en banda derecha y el segundo por detrás de Martins. Y le salió bien. «El equipo entero defendió muy bien», reconoce Palero. «Quizá la primera parte sufrimos mucho más porque no teníamos el balón. Pero en la segunda controlamos más. Sabíamos que las cosas se estaban haciendo bien, pero nos faltaba ese pelín de concentración que, por ejemplo, tuvimos en Melilla». «La verdad es que fuimos prácticos. El fútbol nos dio lo que otras veces nos ha quitado. Pero tenemos que ir a mejor», explicaba ayer Aitor Bidaurrázaga.