Los alumnos de segundo de bachillerato del Luis de Morales viajan a los Picos de Europa

El grupo de alumnos de segundo de bachillerato en los Picos de Europa. ::CEDIDA
HISTORIA DE UN VIAJE

El miércoles 16 de octubre de 2013, a las 8:30 horas de la mañana, iniciaron la actividad "Picos de Europa" 26 alumnos de 2º de bachillerato del I.E.S. Luis de Morales acompañados de los profesores Antonio Muriel y Joaquín Paredes.

En esta primera jornada se visita, en la provincia de Palencia, la localidad de Frómista, en la que se ven, antes de comer, las esclusas del Canal de Castilla, obra de ingeniería hidráulica que se desarrolló durante casi 100 años entre los siglos XVIII y XIX, y que fue, en su momento, la materialización de un sueño: acercar Castilla al mar a través de una vía de comunicación rápida y eficaz para el transporte de mercancías y personas desde Medina de Ríoseco y Valladolid hasta Alar del Rey, lo más cerca posible de la cordillera cantábrica.

Después de comer se visita la iglesia de San Martín, uno de los ejemplos más antiguos de la arquitectura románica española, pues ya se estaba construyendo  en el año 1.066. En su exterior, la decoración en puertas y ventanas es sencilla, destacando la moldura típica de las iglesias que jalonan el Camino de Santiago. Bajo los aleros del tejado destacan más de 300 canecillos, de gran belleza y simbolismo. Destaca también en el exterior su alto cimborrio octogonal, que se corresponde en el interior con una cúpula sobre trompas.

La siguiente parada, ya atardeciendo, es para contemplar el bosque petrificado de Verdeña, en plena montaña palentina, donde se ha conservado una muestra de la vegetación que cubrió esta zona en el período Carbonífero. Fue descubierta en los años 80 del siglo XX, década en la que proliferaron en la región pequeñas explotaciones mineras de carbón a cielo abierto; en una de ellas se dejó al descubierto una pared de arenisca en la que aparecieron los restos fósiles vegetales que forman el paleobosque y, por este azar, se pueden contemplar hoy como una muestra informativa excepcional.

Ya envueltos en las sombras de la noche se emprende el camino hacia el lugar de descanso durante las dos primeras noches: el albergue Horizontes, situado en la pequeña localidad de Cabañes, muy cerca de Potes, en la región cántabra de Liébana.

El segundo día amaneció con el espectáculo de un horizonte limitado por las montañas que empezaban a mostrar toda su belleza y espectacularidad. La jornada presagiaba un buen día climático y se inició, después del desayuno en el albergue, con una visita al Centro de Interpretación de los Picos de Europa, donde se proyectó un documental con información sobre fauna y flora de la zona y se contempló una exposición de fotografías y objetos de actividades y oficios de la zona, algunos ya perdidos.

Al salir del Centro de Interpretación de los Picos de Europa, se inició la ruta en autobús hacia Fuente Dé para subir en teleférico al Mirador del Cable y comenzar la primera ruta importante por los Picos de Europa, descendiendo desde los paisajes pelados de vegetación que rodean el Mirador del Cable hasta la localidad de Espinama, donde se descansó de la jornada y se esperó un tiempo hasta que llegó la hora de la visita al monasterio de Santo Toribio de Liébana, lugar hasta donde llegó en 776 un monje llamado Beato, famoso por los dibujos miniados que ilustran sus Comentarios al Apocalipsis, algunas de cuyas copias pueden contemplarse en el claustro del monasterio.

Acabada la visita, se bajó hasta la localidad de Potes, en la que dispuso de tiempo libre para pasear por sus calles, cenar, realizar algunas compras de productos típicos, o disfrutar del tiempo de ocio.

Alrededor de las 10:30 de la noche se inició el regreso hasta el albergue de Cabañes, ya que al día siguiente habría que madrugar para emprender la ruta del río Cares.

El viernes 18, tercera jornada de la actividad, amaneció con algunas nieblas en los valles, que se fueron despejando a medida que avanzaba la mañana.

Nos despedimos del albergue de Cabañes, agradeciéndole a Javier su hospitalidad, y emprendimos el camino en autobús hacia Posada de Valdeón por el puerto de San Glorio, en cuya cima se detuvo el autobús un momento para contemplar una impresionante panorámica de los Picos de Europa, en un día despejado, aunque con mucho viento.

La ruta del río Cares se inició en Posada de Valdeón, con una parada en Caín para comer, descansar y reponer fuerzas, y se continuó hasta las seis y media de la tarde, hora en que se llegó a Poncebos, en Asturias, con la satisfacción de haber cumplido el trayecto, no sin algunas fuerzas algo mermadas, sobre todo por la última subida y la bajada final, que debilitó, en unos más que en otros, las ya agotadas energías.

Desde Poncebos se realizó el trayecto en autobús hasta la localidad de Ribadesella. El trayecto se amenizó con canciones y alegría por parte de los alumnos, que parecían haberse repuesto totalmente de la dura jornada.

Llegamos al albergue R. Frasinelli, frente a la playa, y después de una ducha reparadora, se disfrutó de un tiempo libre por los lugares de ocio de la localidad hasta más allá de la medianoche.

El último día de la actividad se visitaron algunos lugares de interés de la costa asturiana, en los que se podían observar diversos procesos geológicos, como los bufaderos de Pría, interesante fenómeno producido por el agua y la piedra caliza, que provoca la existencia de cráteres por donde sube el agua cuando hace temporal y provoca sonidos del agua al subir y emerger como un geiser entre las rocas. También se pudieron observar, pues la marea lo permitió en Ribadesella, las huellas de dinosaurios que, por azar, han quedado impresas en la roca.

La última visita de la jornada fue al Museo Jurásico de Asturias, curioso edificio en forma de huella tridáctila de dinosaurio, que acoge una muestra muy completa y didáctica del mundo de estos reptiles de la Era Secundaria.

Acabada la visita, paramos a comer y a continuación emprendimos el viaje de regreso a Arroyo de la Luz, en el que la lluvia cayó ya con fuerza durante la travesía por las montañas asturianas y leonesas y amainó a medida que nos acercábamos a tierras extremeñas, a donde se llegó a media noche, aunque los alumnos, a pesar del cansancio, no dejaron de faltar a su cita con San Pedrino en la Dehesa de la Luz.