Atentado terrorista en Madrid

Luis Fonseca Cabañero falleció, junto a otras 24 personas, en el ataque que sufrió Alfonso XIII el día de la boda real con Victoria Eugenia de Battegberg

Luis Fonseca Cabañero. ::CEDIDA

España ha sido uno de los países europeos que históricamente más ha sufrido la lacra del terrorismo. Muchos años antes que los españoles desgraciadamente se familiarizaran con la violencia de la banda terrorista ETA, nuestro país ya había padecido numerosos actos violentos que habían sembrado de luto a la sociedad española, bien fuese en las más altas instituciones o bien en los ciudadanos más modestos.

Aunque ya se había producido algún atentado dramático con anterioridad a esta cronología, será en los últimos años del siglo XIX y primeros años del XX cuando España conoció la espectacularidad de estos delitos que en ocasiones eran meros actos de venganzas sobre un agravio anterior. De esta forma, uno de los que más repercusión mediática tuvo en aquellos instantes fue el que se produjo el 7 de noviembre de 1893 cuando un anarquista lanzó una bomba en el Liceo de Barcelona provocando la muerte de veintidós personas y resultando gravemente heridos otros treinta y cinco.

Mayor espectacularidad, si cabe, fue el que tuvo lugar el 7 de junio de 1896 cuando en plena procesión del Corpus Christi barcelonés se lanzó una bomba contra la muchedumbre que segó la vida de doce personas, tres de ellas de manera instantánea. Como respuesta a las detenciones que ese atentado produjo, el 8 de agosto de 1897 otro anarquista asesinó al presidente del Gobierno, el conservador Antonio Cánovas del Castillo cuando estaba descansando en el balneario de Santa Águeda en Guipúzcoa.

No obstante, el atentado terrorista planificado para causar un mayor impacto nacional e internacional fue el que tuvo lugar en Madrid el día 31 de mayo de 1906 y coincidente con la boda de los reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg. Aquel intento de magnicidio perpetrado por el anarquista Mateo Morral no consiguió el objetivo propuesto, la muerte de los monarcas, pero sí consiguió que veinticinco personas de las que observaban el cortejo nupcial perdieran la vida y, además, más de cien resultaran gravemente heridas.

Aunque estos hechos son relativamente conocidos por muchos de nuestros paisanos, lo que ya conocen bastantes menos es que entre los veinticinco cadáveres que aquel atentado terrorista produjo se encontraba un joven arroyano llamado Luis Fonseca Cabañero. Con este simple dato pocos serán los vecinos que consigan reconocer en él a uno de sus antepasados. No obstante, si afirmamos que la víctima a la que hacemos referencia era el cuñado de doña Jacoba, la gran maestra de tantas y tantas niñas de Arroyo, el desconocimiento para la mayoría de mis paisanos habrá llegado a su fin.

Efectivamente, Luis Fonseca Cabañero, nacido en 1883 en Madrid, fue uno de los asesinados en el atentado terrorista contra los reyes de España. Era hijo de Álvaro Fonseca que había sido director del Hospital del Niño Jesús en Madrid y de Sofía Cabañero y Cambronero y Martín de Retamosa, una señora integrante de la nobleza que se crió en París y donde coincidió con una de las hermanas del conde de Romanones. Fallecido Álvaro Fonseca, su viuda contrajo matrimonio en segundas nupcias con el médico titular de arroyo Ventura Gil-Toresano Ocaña. De este segundo matrimonio nacería un único hijo, Ricardo Gil-Toresano Cabañero, hermano por parte de madre del asesinado, y que con el tiempo se casó con doña Jacoba Franco, maestra a la que antes hicimos referencia, e hija, a su vez, de ese gran docente al que dedicamos un artículo en este mismo periódico no hace muchos meses.

Luis Fonseca Cabañero después de que su madre contrajera matrimonio con el médico afincado en arroyo Ventura Gil-Toresano, estuvo residiendo en nuestro pueblo durante varios años, e incluso en 1903 cuando fue llamado a filas para cumplir con el servicio militar decidió solicitar su inclusión en el alistamiento de esta villa dada la relación tan intensa que ya tenía con la misma. Poseía cédula personal de primera clase nº 291, una especie de DNI, expedida en el pueblo de Arroyo del Puerco. Estando residiendo en la localidad, su madre le convenció para viajar hasta la capital de España y estar presente en la ceremonia nupcial de los reyes. Madre e hijo emprendieron viaje hasta Madrid, ciudad a la que llegaron el martes 29 de mayo de 1906, dos días antes de la celebración del que se presumía iba a resultar un fausto acontecimiento. Durante estas jornadas en la capital Luis estuvo residiendo en la calle Olmo nº 2.

El día del atentado, como tantos y tantos madrileños, Luis Fonseca estaba viendo el cortejo nupcial que regresaba desde la iglesia de los Jerónimos con dirección al Palacio Real, una vez que se había formalizado el matrimonio entre Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia. Cuando la comitiva pasaba por la calle Mayor a la altura del nº 88, hoy nº 84, Mateo Morral arrojó una bomba oculta en un ramo de flores. El artefacto, lanzado desde el tercer piso del balcón donde se hospedaba el terrorista, no llegó a su destino final ya que tropezó con el tendido del tranvía, dejando ilesos a la pareja real aunque provocó la muerte de numerosas personas que veían el desfile en las calles.

El cuerpo sin vida de Luis Fonseca Cabañero fue reconocido por su propia madre que también se encontraba viendo el enlace de los reyes en un balcón contiguo al que ocupaba su hijo en el mismo edificio desde el que se lanzó la bomba aunque situado en un piso inferior; es decir en la segunda planta. El cadáver del joven presentaba "en la región frontal izquierda una gran herida con salida de masa cerebral y debajo de él un gran charco de sangre de la que están manchada la americana y chaleco de color gris oscuro y el pantalón de lana más oscuro. Se encontraba en decúbito supino, con los pies tocando la barandilla y la región glútea sobre el marco de madera del balcón y el resto del cuerpo dentro de la habitación". Además de la cédula personal que llevaba encima, al cadáver se le retiró un reloj, algo de dinero y otras pertenencias que fueron entregadas a su madre.

Luis Fonseca Cabañero, concluida las diligencias de reconocimiento y toda la instrucción de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, fue enterrado el domingo 3 de junio de 1906 en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid. El oficio tuvo lugar a las cuatro de la tarde y entre el numeroso público asistente al sepelio, al margen de su familia más directa, se encontraban algunos amigos íntimos como Ricardo Sepúlveda o el doctor González Cerezo.

Luis Fonseca Cabañero no fue el único extremeño fallecido en aquel atentado terrorista. Teresa Ulloa, la joven hija de la condesa viuda de Adanero y de ascendencia cacereña; su cuñada, la marquesa de Tolosa; y un soldado de la Escolta Real natural de La Albuera llamado José Márquez García, completan la nómina de paisanos que perdieron la vida en aquel asesinato. Como recuerdo perenne de esas muertes todavía puede verse un monolito levantado en su honor y colocado delante de la iglesia Arzobispal Castrense de Madrid.

 El intento de magnicidio real no fue el último atentado terrorista espectacular que sufrió la capital de España durante los años del reinado de Alfonso XIII. Seis años después, el 12 de noviembre de 1912, en plena Puerta del Sol y mientras miraba los libros expuestos en una librería, fue asesinado el Presidente del Gobierno, el liberal José Canalejas. Unos años más tarde, el 8 de marzo de 1921, Eduardo Dato, Presidente del Gobierno, sufrió otro atentado terrorista ejecutado por un grupo de anarquistas catalanes que acabaron con su vida en plena Plaza de la Independencia de Madrid.