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Procesión del Cristo de la Expiración. Cedida
Arroyo de la Luz volvió a acompañar al Cristo de la Expiración en su procesión

Arroyo de la Luz volvió a acompañar al Cristo de la Expiración en su procesión

Esta tradición se recuperó en 2015 desde su última celebración en 1941

Ana Isabel Padilla Macías

Arroyo de la Luz

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Domingo, 7 de mayo 2023, 16:02

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Ayer sábado, día 6 de mayo, el Cristo de la Expiración volvió a procesionar por los alrededores del Santuario de la Virgen de la Luz, siendo el noveno año consecutivo que el pueblo de Arroyo de la Luz ha vuelto a disfrutar de esta tradición que se perdió a principios de los años cuarenta.

El Cristo volvió a salir y seguro que fueron muchos los fieles, de los numerosos que se encontraban allí presentes, que pidieron el tan necesaria agua en estos momentos, como se hacía tradicionalmente en periodos de sequía.

Como siempre, se hizo un recorrido alrededor del Santuario y hasta la Cruz de hierro, que fue seguido por numerosos fieles. La procesión, que salió tras celebrarse la Sabatina, estuvo acompañada por la charanga, que fue tocando marchas de procesión. Para finalizar, los fieles pasaron ante la imagen del cristo, en lugar del tradicional besapié.

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Imagen principal - Arroyo de la Luz volvió a acompañar al Cristo de la Expiración en su procesión
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Imagen secundaria 2 - Arroyo de la Luz volvió a acompañar al Cristo de la Expiración en su procesión

Fue en el año 2015 cuando, después de 74 años, Arroyo de la Luz volvió a disfrutar de esta procesión que siempre congregó a muchos fieles en su celebración.

La imagen del Cristo de la Expiración que se encuentra en el Santuario es la segunda que ha tenido Arroyo de la Luz. En el año 1699, un arroyano que ejercía como canónigo racionero de la catedral de Segovia envió a Arroyo una talla del Cristo crucificado, si bien no se conoce cómo era, ya que esta imagen fue destruida, junto con muchas otras, incluida la primera Virgen de la Luz, por los franceses durante la guerra en 1809.

Antes de ello, los arroyanos mostraban una especial devoción al cristo, traducido en las numerosas veces que fue sacado en procesión para pedir ayuda divina ante las distintas catástrofes a las que tenían que hacer frente, destacando los años de grandes sequías.

Cuando lograron reedificar el edificio y con la nueva imagen de la Virgen de la Luz, el pueblo logró reencontrarse con el Crucificado, de forma que en 1817 llegó la nueva figura del Cristo de la Expiración.

Los arroyanos continuaron venerando al Cristo todo el siglo XX, que siguió procesionando hasta 1941, fecha en que dejó de procesionar hasta el 2015, cuando se recuperó esta tradición que a fecha de hoy día continúa.

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