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La dehesa arroyana, refugio de la Vaca Blanca Cacereña

HOY ARROYO DE LA LUZ Arroyo de la Luz

En el corazón de la dehesa de Arroyo de la Luz, 37 cabezas de la Vaca Blanca Cacereña viven a la sombra de las encinas, una raza que, como explican desde el Centro de Interpretación Dehesa de la luz en sus redes sociales, se encuentra en peligro de extinción y que, desde el Ayuntamiento arroyano, se está intentando que no se pierda.

La Raza Blanca Cacereña es una de las razas más amenazadas de España. La conformación de la raza responde a un perfil recto, de proporciones medias. El color de su piel es blanca y se caracteriza por cuerna dirigida hacia delante y hacia arriba. Las mucosas rosadas, papada abundante en los machos y de aspecto general rústico.

Actualmente está en peligro de extinción y sólo se conservan alrededor de 987 cabezas en las explotaciones ganaderas de Extremadura.

Procede del Bos Desertorum: El Buey del Desierto. Su origen es desconocido, la hipótesis más extendida es que fue traída a tierras extremeñas por los romanos, que sacrificaban los toros blancos de esta raza en honor al dios Júpiter.

Se usaba además como animal de trabajo, pero, por el uso cada vez mayor del asno y el mulo como animales de tiro primero, y por la mecanización agraria después, ha ido adaptando su aptitud para la producción de carne.

Gracias a un par de familias se ha conservado esta especie a lo largo de los años. A partir de 1960 el CENSYRA se hizo cargo de su conservación comprando animales a esas familias que las mantenían.

Ha disminuido progresivamente su censo por ser desplazada por otras razas, de manera que hoy sólo cuenta con unos 500 ejemplares a modo de 'banco de genes' en el Censyra de Badajoz (Centro de Selección y Reproducción), en la reserva biológica 'El Baldío', en Talaván (Cáceres) y en fincas de la Diputación de Cáceres y en explotaciones privadas, por lo que está en peligro de extinción.

Está perfectamente adaptada al ecosistema de la dehesa extremeña ya que es capaz de aprovechar cualquier pasto que otras razas no son capaces de digerir o lo hacen con dificultad. Dado su escaso formato, tiene menos necesidades nutritivas que otras razas más selectas, por lo que no daña tanto el medio ambiente. Los terneros son comercializados a una edad de 5 a 8 meses, tras el destete.