Dehesa de la Luz. / Cedida

La 'Dehesa de la Luz' es declarada Parque Periurbano de Conservación y Ocio

HOY ARROYO DE LA LUZ

El Consejo Asesor de Medio Ambiente de Extremadura ha declarado a la 'Dehesa de la Luz', Parque Periurbano de Conservación y Ocio, por cumplir con los criterios para ser declarado como Parque Periurbano de Conservación y Ocio por su proximidad al núcleo urbano, presencia valores naturales y posibilidad de desarrollo de actividades socio-recreativas.

La Dehesa de la Luz, la primera dehesa cultural de Europa, es un entorno natural de ensueño de historia milenaria donde se puede disfrutar del turismo de naturaleza, un turismo sostenible con más de 900 hectáreas de encinas y alcornoques, hogar de una gran diversidad de flora y fauna salvaje donde conviven en total armonía con las especies domésticas en peligro de extinción, en un entorno rodeado de ruinas milenarias, dólmenes, restos de una prensa de aceite en la piedra, tumbas antropomorfas pertenecientes al periodo romano y visigodo, y los antiguos bohíos de quienes se dedicaban en cuerpo y alma al cuidado de su ganado.

Se trata de un espacio que acoge numerosas actividades y eventos durante todo el año como pruebas deportivas de diferente índole, marchas mountain bike, rutas a caballo, marchas solidarias, rutas nocturnas, rutas históricas, actividades astronómicas, medioambientales, romerías, actos religiosos…

Es una dehesa con mucha vida donde cada día arroyanos y visitantes caminan y practican diferentes deportes por sus senderos y veredas adentrándose en el corazón de este ecosistema único sostenible siguiendo la señalización de las diferentes rutas que les trasladan al pasado y presente de nuestra historia, peregrinando por la Vía Jacobea de la Estrella, y admirando en las granjas ejemplares como la oveja merina negra, la vaca blanca cacereña o el caballo bretón, o encontrando la espiritualidad y paz interior en el Santuario de la Virgen de la Luz, donde se encuentra la ermita construida entre los siglos XVII y XVIII de estilo Barroco, piedras de un templo que cuentan leyendas, como la del Conde Pelagio y el Pozo de las Matanzas, e historias pasadas, y que aloja en su interior la imagen de la Patrona, Nuestra Señora de la Luz, la patrona de todo un pueblo que la venera con fe y pasión.

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Además, se trata de un entorno muy atractivo para los amantes de la fotografía que plasman con sus cámaras toda la belleza y vida de la dehesa, donde jinetes y amazonas galopan en medio del aire puro sintiendo la sensación de libertad y fundiéndose con la naturaleza, en la dehesa de los caballos, muchos de ellos preparándose para la fiesta de Interés Turístico de Extremadura, el Día de la Luz.

Un lugar donde poder saborear además la rica gastronomía arroyana como son las morcillas, las coles con buche, la torta de la Luz, la tenca o un buen vino, sentados en los merenderos a la sombra de árboles centenarios y disfrutando de la familia y amigos escuchando el sonido relajante del agua de sus 22 charcas, llenas de vida contemplando la belleza de una amplia variedad de fauna acuática, aves rapaces y cigüeñas.

Un entorno donde enamorarse de las espectaculares puestas de sol con la sierra de San Pedro al fondo y observar por la noche uno de los mejores cielos estrellados y de mayor calidad de Europa, libre de contaminación y brillante en el que contemplar las estrellas, planetas y la vía láctea, ya que el Centro de Interpretación alberga un Mirador Celeste, perteneciente a la red de Miradores Celestes de Extremadura y un observatorio astronómico conectado con el del Teide, además de una sala audiovisual, sala de presentaciones, sala del Día de la Luz con realidad virtual, sala de planning room y una sala dedicada a la alfarería arroyana.