El cuadro de Cisqui da la cara desde el inicio y obtiene un justo botín

A. VILLALOBOS Arroyo de la Luz

Un mazazo a las primeras de cambio dibujó el horizonte de un Aceuchal que pese a sufrir en los instantes finales el acoso y derribo rival, logró atar un triunfo vital.

1 Aceuchal

0 Arroyo

aCEUCHAL:
Sergio; Marín, Iván, Dani Arrabal, Joselu, Albertino (Leandro, min. 58), Ito, Aguza, Juan Germán (Javi Asensio, min. 73), Rafa Carvajal y Víctor Aguinaco (Fernando Ticona, min. 65).
ARROYO:
Jiménez; Tomás, Ángel, Dani, Barri, Alberto Nuñez, Chipu (Javi Márquez, min. 46), Álex Melli (Javi Durán, min. 79), Loren (Aitor, min. 46), Javi Martín y Javi González.
GOL:
1-0, min. 4: Juan Germán.
ÁRBRITRO:
Bote González. Por el Aceuchal amarillas a Juan Germán (m. 40), Rafa Carvajal (m. 74) e Iván Colín. Por el Arroyo CP, Aitor (m. 69), Dani (m. 72) y Javi Márquez (85´).
INCIDENCIAS:
Polideportivo Municipal de Aceuchal. 200 espectadores.

Enseguida hizo suyo el duelo el cuadro de la ciudad de los ajos. En el primer acercamiento local, una cabalgada de Carvajal con centro al epicentro del área, la tapaba Jiménez, lo escupía la madera y allí estaba el caballo montijano, Juan Germán, para brindar una coz letal que subía el 1-0. Bien se le ponía el horizonte a un conjunto que no cedió su dominio más que con cuentagotas. Un dócil saque de falta de Tomás desviado fue la primera mancha en la hoja estadística y acto seguido un centro de Javi Martín sin remitente. El Arroyo mordió en un tiro a bocajarro de Barri, bien barrido por la zaga piporra. El Aceuchal seguía con el duelo atado y cada vez que recuperaba la bola seguía poniendo en apuros a los de Miguel Ángel Ávila Rojas. El reloj caminaba camino del refresco intermedio y era el turno del hábil extremo Víctor Aguinaco para dejar su impronta de calidad y telegrafiar un fax que solo sirvió para manchar las manoplas de Jiménez.

Concursaban Javi Márquez y Aitor ocupando el hueco en el interior dejado por sus compañeros para buscar rendijas donde poner los cimientos de algún pase de muerte para los Javieres, Martín y González, a ver si veían luz. Volaba el reloj a favor de la tropa de Cisqui que gozó en las botas de Aguinaco y Leandro de sendas opciones (min. 59). Los últimos diez minutos fueron un querer y no poder de un Arroyo que se resistía a morir ante una centuria piporra que buscó la sentencia y pese a sufrir el acoso rival, se llevó el gato al agua y logró tres puntos que perfilan un horizonte más diáfano en la lucha por la permanencia.