Bea Gómez concreta un toque de antebrazos, su mejor gesto técnico. / Cedida

Bea Gómez, el adiós de la guerrera del Extremadura Arroyo

La jugadora se despide de su club tras militar en él 18 años y haber jugado cuatro temporadas en Superliga

HOY ARROYO DE LA LUZ Arroyo de la Luz

Cada año por estas fechas, el Extremadura Arroyo es un volcán en erupción, informativamente hablando, con fichajes, bajas, reuniones, formalizaciones de las tasas correspondientes para la inscripción del equipo en la FEVB y la pertinente renovación de Bea Gómez, la legendaria líbero de la escuadra arroyana, única superviviente esta última campaña de esa fantástica e irrepetible generación que conformó junto a Yohana Rodríguez, Gala Clemente, Loli Camisón y tantas otras.

Sin embargo, esa renovación no llegará este verano a concretarse porque la jugadora ha decidido decir adiós, tras militar 18 años en el club arroyano, y haber consumado todos los ascensos de categoría necesarios para llegar a lo más alto, la Superliga, competición en la que jugó durante cuatro campañas.

La fiel y apasionada afición arroyana no volverá a presenciar su fiera estampa en pista, sus puños cerrados, su rostro de concentración máxima para concretar la mejor recepción o posibilitar una defensa acrobática que permitiese un contraataque con éxito.

Gómez (Cáceres, 1989), comenzó a jugar en el CV Nuestra Señora de la Luz, entidad que conforma la cantera de la que se nutre el Extremadura Arroyo, con 15 años, y con 18 debutó en categoría sénior, en Primera División Nacional, para ascender más tarde a Liga FEV, Superliga 2 y Superliga.

La líbero justifica su despedida en el hecho que «con 33 años, y tras meditarlo tranquilamente, pienso que es hora de parar en esta faceta mía deportiva, ya que este último año ha sido muy estresante, porque compaginar el deporte de alto nivel, con el trabajo y las oposiciones la verdad es que lo complica bastante todo».

«Por este motivo he decidido que la próxima temporada quería estar más tranquila y ver desde fuera cómo es estar sin el deporte que me ha acompañado toda mi vida, y aunque no sé si volveré después, creo firmemente que necesito este parón, tanto desde el punto de vista mental como físico», añade.

Respecto a cuál ha sido su mejor momento en su vasta y exitosa carrera deportiva, Bea Gómez no tiene dudas, «los dos ascensos a Superliga», y en cuanto al peor, «estos últimos años en lo que te vas haciendo mayor y compruebas que una ya no es lo que era».

Gómez confía en que un futuro no muy lejano, «aparezca otra hornada de chicas, con esa ilusión por hacer cosas por el voleibol de Arroyo y cojan nuestro testigo, porque la verdad, sería muy triste que todo lo que hemos conseguido, con lo que nos ha costado de sacrificio y esfuerzo, se perdiese».

«Me gustaría que se me recordase como una niña que llegó a Arroyo de la Luz siendo una extraña, una forastera, y que poco a poco se sintió una más del club y de la localidad, a la cual amo y siento como si fuera parte de mí», concluye.