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Una madre y su hijo, en Arroyo de la Luz, cuyos accesos han estado controlados durante cuatro semanas JORGE REY

31 días que nadie olvidará

Un mes confinados. El encierro ha permitido saludar de cerca al aburrimiento, la tristeza, el cansancio o el temor, pero también ha facilitado descubrir opciones desconocidas

ANTONIO J. ARMERO

Arroyo de la Luz

Miércoles, 15 de abril 2020, 10:27

Un mes. Cuatro semanas. 31 días. 744 horas. 44.640 minutos. Es el tiempo que Extremadura, y España entera, lleva confinada. Trabajar, ir a la ... farmacia, comprar comida, cuidar a un familiar con discapacidad, pasear al perro. No ha habido ni habrá hasta el 25 de abril como pronto más motivos para salir de casa. «No lo acabo de llevar bien, es como si me sintiera un poco inútil», se sincera Emilio González, jubilado cacereño que echa de menos su taller de artista, ese espacio en el que normalmente pasa horas esculpiendo, pintando, creando. «No lo tengo en casa sino en otro sitio, y como no se puede salir, pues no puedo ir allí», lamenta él, que en ausencia de sus cuadros y sus esculturas, entretiene el día con el ordenador, el teléfono móvil y alguna que otra tarea doméstica que le es encomendada y que hasta ahora le era más bien ajena.

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