Mariqui Carrero, una apasionada del teatro con dos décadas de experiencia

Tiene 70 años y durante su vida en los escenarios ha participado en representaciones como "La casa de Bernarda Alba

Mariqui en una de sus interpretaciones. ::APyF
GENTE CERCANA

Mariqui Carrero ha dedicado buena parte de su vida a cuidar a sus seis hijos.  Cuando crecieron, se convirtió en una de las primeras vendedoras en Arroyo de la Luz de productos de belleza y cosmética. También llegó a comercializar artículos procedentes de Canarias. Mantelerías, mantones de manila y juegos de sábanas y joyas eran algunos de ellos. Sin embargo, el negocio por el que llegó a ser más conocida en el pueblo fue por su estanco. Lo mantuvo abierto 19 años hasta que tuvo que jubilarse, a los 60 años,  tras someterse a cinco operaciones de espalda.

Ahora tiene 70 años y su pasión es el teatro. Lleva casi dos décadas dedicadas a la asociación Ojalá Teatro. Este grupo nació en 17 de noviembre 1995 tras un viaje a Madrid de la asociación de amas de casa. Tras ver una representación y una revista compuesta por mujeres decidieron hacer lo mismo. "Fue impresionante ver a  aquellas mujeres, que tendrían la edad que tengo yo ahora; bailando y moviendo los labios al unísono. Porque era playback pero lo hacían genial", recuerda Mariqui.

Llamaron  al grupo "Amadesa" y lo presidió Juanita Sánchez. Todas las integrantes aportaban ideas.

En 1996 pusieron en escena su primera obra teatral,  unos fragmentos de" La Puebla de las Mujeres" de los Álvarez Quinteros.

Después de dos actuaciones en el pueblo, fue en Brozas donde actuaron para sacar fondo contra la lucha contra el cáncer, a petición del conde de la Encina, Fernando Burgos "Don Fernando era el padrino de mi nieto y me tomaba el pelo cuando iba allí. Me decía ¿y ahora vas a ser actriz? Y eso es lo que hubiera querido ser yo, actriz profesional. Pero mi padre me decía que eso lo eran nada más que las pilinguis", cuenta.

En 1996 hizo un papel en la obra "El Niño Alegre" y en el  año 1997 interpretó junto con sus compañeras "La Puerta del Ángel". Fue a partir de ese momento, cuando solicitaron al Ayuntamiento un monitor porque no querían subvenciones. Ellas lo que querían era aprender. En 1998 cuando lo consiguieron y contrataron a su hijo José Luis Montero,  que es el director actual y profesor de arte dramático. Él se hizo cargo de la compañía y de su federación que no llegó hasta 2002.  El nombre cambió tras una expresión de  Mariqui,  quién dijo "Ojalá existiera siempre el teatro" y desde esos momentos comienza a llamarse 'Ojalá Teatro'.

Cada año ha interpretado junto a sus compañeros obras como "Ligazón", "Doña Rosita la Soltera", "Miserias", "Yerma", "Cumpleaños Feliz", "La dama Alba", "Comisaria de Mujeres" , "La Peregrina", "Entre Tinieblas", "Maribel Vuelve"  y "Las Cosas de la Vida". Lo hacen todo, incluso diseñan y preparan el atrezo y hasta confeccionan el vestuario.

Pero son dos obras las que han calado más hondo en la actriz. Una de ella es  "Bodas de sangre" con la colaboración del grupo El Harriero. En ella el director adapto canciones del pueblo al texto de la obra y contó con gran éxito de asistentes. La otra es "La Casa de Bernarda Alba, que llegaron a representarla hasta 11 veces. "Yo era Poncía, la criada. Es el personaje que más me ha llenado. Fue una obra tan bonita que sin duda es con la que me quedaría. Me van más los papeles serios que los cómicos, aunque no hay un personaje que no me haya gustado interpretar. Me encanta meterme mucho en el papel, la verdad es que te transporto.  Siempre le digo que me den papeles de rica que de pobre voy todo el año", cuenta la actriz.

Mariqui ha trabajado también en cine con un papel en la película 'Luna Ciega'. "Para mí fue una gran experiencia pero no me gustó el cine. Es más frio. Repites, repites y repite.  El teatro es más agradecido, el calor de los aplausos te emborracha, te llena de satisfacción. Yo soy una actriz amateur, para subirse a un escenario hay que querer y echarle ganas. El público impone mucho pero también te da mucha gratitud. Me siento muy querida por mi pueblo, se dice que nadie es profeta en su tierra pero nuestro grupo llena el teatro cada vez que actúa en el pueblo. Tanto yo como mis compañeros nos sentimos muy queridos", afirma Mariqui.

Durante su andadura por los escenarios, Mariqui ha vivido anécdotas de todo tipo, que hoy en día se quedan en el recuerdo. Se lleva muy bien con todos sus compañeros y ve con ilusión como las nuevas generaciones vienen pisando fuerte.