Catalina Durán Iglesias, coordinadora del centro de salud de Arroyo de la Luz, en su consulta. / A. I. P.

Catalina Durán Iglesias: «Espero que no hayan quedado patologías importantes sin atender»

La coordinadora del Centro de Salud de Arroyo de la Luz describe su día a día y afirma que los arroyanos no sufren listas de espera de más allá de una semana

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍAS Arroyo de la Luz

Arroyo de la Luz fue uno de los pueblos más castigados desde el pasado mes de marzo por la llegada de la Covid-19. El virus se cebó en esta localidad dejando 27 fallecidos y siendo además el único municipio extremeño aislado socialmente durante todo un mes.

El pasado 25 de septiembre, Catalina Durán Iglesias, coordinadora del centro de salud de la localidad, abrió las puertas de su despacho a Hoy Arroyo de la Luz. Lo hizo en un hueco entre consulta y consulta, entre llamadas de teléfono que no paraban y emisiones de recetas, para contar cómo ha cambiado su rutina desde aquel 13 de marzo.

La doctora Durán comenzó señalando que desde febrero disponían de algo de material y tenían protocolos de actuación, pero faltaba enfrentarse a la situación real. «Es como muchas cosas que estudias en la carrera, hasta que no empiezas a manejarlas no estás preparado en realidad».

Por suerte habían recibido material desde la Dirección de salud y, aunque inicialmente fue suficiente, porque no había más casos en Extremadura, en pocos días comenzó a escasear, al aumentas las necesidades en otras localidades y no haber más material en existencia. «Aquellos fueron días difíciles, en los que recibimos donaciones de material de muchas empresas y particulares que fueron de gran ayuda», comenta.

El primer caso de la región

Tras la detección del primer positivo en esta localidad, que fue también el primero de lar región, se cerró el pueblo y el centro de salud dejó de atender pacientes de forma presencial. Así, fue hasta mayo, cuando retomaron las consultas, sobre todo telefónicas, y también, cuando es necesario, presenciales. En esta segunda ola no se ha cerrado en centro, cuenta la coordinadora, y sí se está recibiendo a pacientes, los cuales llegan con su cita programada. «El problema es que no puedes atender tanto como antes, porque primero llamas por teléfono para pasar consulta y luego les citas, con lo que a algunos les atiendes dos veces». Además hay mucha tarea burocrática que también ocupa su tiempo.

A pesar de ello, en Arroyo de la Luz no se están sufriendo los retrasos que se ven en otros centros de salud y hospitales. En este centro, la lista de espera está en, aproximadamente, una semana, lo normal en Atención Primaria. «La inmediatez solo la tienes en urgencias».

El centro de salud arroyano también ha tenido en este tiempo ausencias de facultativos. Catalina Durán comenta que desde el pasado enero les falta uno de los dos facultativos de Atención Continuada, siendo un recurso menos a la hora de sustituir vacaciones u otras bajas, pero el peor momento, que fueron los meses de marzo y abril, siempre estuvo cubierto. «Vieron residentes del hospital, llegaron médicos a la residencia, que se medicalizó,… si hubieran venido más habrían sido bienvenidos, pero la verdad es que no tuvimos falta de personal».

La medicalización de la residencia cuenta que fue «fundamental para evitar la saturación del centro de salud»., además de una forma de evitar riesgos, siendo siempre las mismas personas las que entraban a ver a pacientes vulnerables en un centro tan castigados en el que fallecieron 20 residentes.

Verano duro

El verano en el centro de salud ha sido duro, debido a las ausencias por vacaciones no sustituidas, cuenta la doctora Durán. «Ha habido momentos de tensión, pero no por la cantidad de contagios, sino porque no se puede sacar el trabajo del día a día cuando falta gente». Además, como señala, «no todo es covid, el resto de patologías siguen estando ahí».

La coordinadora del centro de salud arroyano confía en que no hayan quedado patologías importantes sin atender por el covid pero, como señala, «eso no se puede saber. Puede que alguien no haya podido entrar en el sistema, que se haya atendido algo por teléfono que en principio parecía más leve de lo que era, que haya gente que no haya acudido al centro por miedo… puede que haya quedado algo, pero no podemos saberlo».

La entrevista tiene que concluir, hay una llamada entrando y dos personas esperando en un centro casi vacío al que se acude previa cita y a la hora marcada.

Sin hostilidad

La última pregunta es para saber si también aquí los aplausos se han transformado en voces. La coordinadora responde que, en general, no ha percibido un ambiente hostil. «Siempre hay gente que en un momento dado reacciona, igual que nosotros podemos tener un mal día, pero creo que en general el ambiente aquí en el pueblo, como la gente estuvo tan mal en marzo, no es de hostilidad. Casos puntuales siempre puede haber, pero no solo por la pandemia. En general, aquí la gente lo está haciendo bastante bien, teniendo en cuenta las dificultades, no estamos teniendo mucho problema». «Desde el centro de salud recordamos que estamos aquí para atender a las necesidades de la población, pero hay que hacerlo con garantías para pacientes y sanitarios», finaliza.