José María Pajares Villalba Encargado del Centro de Interpretación. / Cedida

«Con este centro se pretende poner en valor un recurso del municipio»

En esta entrevista, José M. Pajares, encargado del Centro de Interpretación, explica su labor y las funciones del centro

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍAS Arroyo de la Luz

José María Pajares Villalba, graduado en Turismo y Organización de Recursos Turísticos en la Universidad de Extremadura, es el encargado del Centro de Interpretación, además del técnico en turismo e informador turístico desde que se abrió el centro.

–¿Cuál es la labor de un centro de interpretación como este?

–Hacer divulgación de lo que es el sistema económico y natural de este lugar. Es decir, enseñar, mostrar lo que es el ecosistema de esta dehesa, su historia y por supuesto, su economía.

–¿Cuál es el perfil de sus visitantes?

–El perfil es esencialmente familiar, incluyendo abuelos y niños. Personas de todas las edades. Buscan un lugar para disfrutar de la naturaleza, ya sea visitando nuestros hitos históricos, haciendo rutas en la naturaleza u observando la fauna y la flora.

–¿Qué rutas puede recorrer el visitante?

–En este momento tenemos dos rutas señalizadas, pero tenemos proyectadas hasta cuatro más, las cuales van a ir recorriendo toda la dehesa. Además de las rutas, desde aquí, desde el centro, se pueden programar rutas sencillas que no estén completamente señalizadas, siempre que no salgan de la finca, para no perderse en la naturaleza. Estas rutas estarán diseñadas para poder realizarse por todos los públicos y que son de dificultad baja y son rutas que pueden realizarse en todas las épocas del año, aunque están diseñadas para realizarse sobre todo en otoño y primavera.

–¿Cuáles son los valores que ofrece la dehesa?

–Aquí se muestra la forma eficiente de mantener un ecosistema rico y variado junto con el desarrollo humano. Se puede decir que, en este ecosistema, la ganadería, agricultura y aprovechamiento forestal, se complementan junto con la variedad de flora, aves o mamíferos existentes. Consiguiendo así, una economía circular en la que todos los seres vivos se aprovechan y conviven en perfecta armonía unos con otros.

–¿De qué flora y fauna puede disfrutar el visitante?

–Hay una gran variedad de flora y fauna, se puede decir que es uno de los ecosistemas con mayor variedad de flora y fauna del planeta. En el tema de flora, evidentemente, lo que más abunda es la encina, con unas 30.000 y unos 700 alcornoques en las casi 1000 hectáreas de la finca. Pero después nos podemos encontrar otra clase de flora como pueden ser perales silvestres, acebuches, o algún almendro y flores como lirios, narcisos, margaritas, dientes de león, etc. En cuanto a la fauna, lo más abundante son las aves, como garza imperial, buitres negros y leonados, cigüeña blanca, aunque también la hay negra, abejarucos, abubillas, etc. Mamíferos también hay siendo uno de las más comunes los meloncillos, aunque incluso se pueden avistar algún jabalí o ciervo. Y por último, lo más visible, son los reptiles y anfibios, siendo uno de los más característicos el lagarto ocelado. Habiendo varios alrededores del centro. Y evidentemente, después se puede observar el ganado de la dehesa como son las vacas, ovejas y caballos.

–¿Cuál es la mejor época para visitar el centro y la dehesa?

–La dehesa tiene su encanto en cualquier época del año, por ejemplo, en verano son espectaculares los atardeceres y la noche. Pero cuando más se disfruta es a finales de invierno y primavera, cuando la dehesa está en su máximo esplendor, con todas las charcas y riachuelos a rebosar, gran cantidad de agua y cuando la naturaleza está más colorida con una inmensa variedad de flora.

–¿Qué actividades llevan a cabo desde el centro?

–Las actividades pueden ser muy numerosas, ya que cada visitante espera encontrar algo diferente. Es decir, son bastante personalizadas. Podemos preparar actividades programadas en grupo, como rutas guiadas por la dehesa, ya sean culturales o de naturaleza, actividades nocturnas, para la observación y conocimiento del universo, actividades con niños de colegios o campamentos, etc. Talleres, exposiciones, o la simple explicación del centro de interpretación.

–¿Qué valor aporta el centro al pueblo y a la dehesa?

–Con este centro se pretende poner en valor un recurso del municipio que hasta ahora solo lo valorábamos como arroyanos. Quiero decir, se pretende poner en valor un espacio natural y cultural como recurso para atraer a familias, amigos, visitantes en general y que puedan aprender la historia de Arroyo de la Luz, su sistema económico y, por su puesto su naturaleza.

–¿Cómo han sido los primeros meses? ¿Cree que la apertura se ha visto afectada por la pandemia?

–Obviamente, el centro de interpretación se ha visto afectado por la pandemia, tanto en los primeros meses de apertura, como antes de su apertura e incluso en la actualidad. En el pasado, porque el centro debería haber estado abierto desde hace ya meses, pero la pandemia no nos lo permitió. En los primeros meses de funcionamiento nos ha sido complicado por las restricciones de gobierno, ya que no hemos podido realizar algunas actividades que nos gustaría haber realizado. Y ahora en el presente, tenemos varias propuestas de actividades organizadas para este verano y otoño, pero dependiendo de cómo evolucione la pandemia podremos realizarlas con más o menos garantías.

–¿Cómo ha sido la acogida del centro por parte de los vecinos de la localidad?

–Ya han pasado muchos vecinos de la localidad con las mejores intenciones. Esta gustando mucho y nos desean mucha suerte, contestándonos que ya era hora que se hiciera algo así, que el pueblo lo necesitaba.

–¿Hay visitantes de fuera?

–Aún no son muy numerosos, sobre todo si hablamos de visitantes de fuera de la región, pero sí que han llegado visitantes de fuera del municipio, y sobretodo visitantes que no tienen ninguna relación con Arroyo más que las ganas de conocerlo.

–Alrededor del centro hay varias construcciones antiguas o ruinas… ¿Qué son? ¿Forman parte del mismo complejo?

–Estas son las edificaciones más tradicionales en una dehesa, son bohíos o chozos, se llaman así según la zona. No son otra cosa que la casa donde dormían los ganaderos de la dehesa y al lado de esta se encuentras las zahúrdas, vulgarmente llamadas cochineras, es decir, los lugares donde metían a los cerdos durante el siglo pasado. Por lo tanto, podemos decir, que sí, que son un mismo complejo, porque además de dichas edificaciones, el edificio donde se encuentra ubicado el centro pertenecía también a los vaqueros o guardas de la dehesa. Por eso se le ha llamado la casa de los vaqueros.