Marcelina Isabel Bañegil Palacios, directora del CEIP Ntra. Sra. de la Luz, en su despacho. / Cedida

«Es un curso atípico, complicado, pero no tiene por qué darse todo por perdido»

Marcelina Isabel Bañegil Directora del CEIP Nuestra Señora de la Luz La directora del colegio público recibe a HOY Arroyo de la Luz para contar cómo ha sido el inicio de las clases

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍAS

Pasado un mes del que podríamos definir el inicio de curso más atípico y complicado de los que se recuerdan, hablamos con Marcelina Isabel Bañegil Palacios, directora y profesora del colegio público Nuestra Señora de la Luz, de Arroyo de la Luz, quien nos explica cómo ha sido este comienzo y la experiencia de los pasados meses desde marzo.

–¿Cuánto tiempo lleva dedicada a la enseñanza?

-Este curso escolar es mi trigésimo año de docencia.

-¿Definiría este curso como el más difícil al que se ha enfrentado?

-Si entendemos por difícil el hecho de enfrentarte a algo desconocido, sí. No sé si el más difícil pero sí el más excepcional que he vivido desde que soy docente.

–¿Cree que los centros estaban preparados para la vuelta al cole?

-Hemos trabajado mucho para esta vuelta, nos hemos tenido que adaptar a una normativa y condiciones cambiantes y hemos intentado adecuar todo a la normativa legal buscando la seguridad y salud de todos los integrantes de nuestra comunidad educativa.

-¿Considera que las medidas acordadas por la comunidades han sido las adecuadas?

-La diversidad de medidas puede haber llevado al confusionismo de la opinión pública, sinceramente, un criterio más centralizado creo que hubiera sido el más beneficioso para la educación.

-¿Han tenido que hacer cambios en el centro para enfrentarse a este curso?

-Claro, digamos que lo primero que hemos tenido que hacer como docentes es aprender a priorizar. Todo es importante, pero siguiendo un orden y siempre pensando en la seguridad de todos. Los cambios, que han sido muchos y variados, se contemplanen el Plan de contingencia al cual se tiene acceso a través de la página web del centro.

-¿Considera que cuentan con recursos personales y materiales para este curso?

-Debido a la matrícula que tenemos no hemos necesitado desdoblar ningún grupo y por tanto no ha habido necesidad de pedir más profesorado de apoyo. Aunque estamos a la espera de la incorporación de un segundo ATE que, según la administración, se incorporará en breve.

En cuanto a los recursos materiales no tenemos problema porque desde hace tiempo empezamos a hacer compras de todos los materiales y recursos covid necesarios (termómetros, alfombras, papeleras de pedal, pantallas faciales, mascarillas, señalética, geles, líquidos virucidas, desinfectantes, papel desechable, jabón de manos, etc). Bien es cierto que, al tener dos edificios, la cuantía económica que hemos tenido que desembolsar excede del presupuesto que la consejería de educación nos dotó para tal efecto, y hemos tenido que sacrificar parte del presupuesto educativo del centro, pero consideramos que las necesidades higiénico-sanitarias hay que mantenerlas para toda la comunidad educativa. También, como decisión del claustro, se acordó pedir colaboración a las familias y han aportado un gel y rollo de papel cocina. No te imaginas la cantidad de papel que consumimos a diario en ambos edificios al llevar a rajatabla el protocolo, pero, como he dicho antes, no vamos a escatimar en higiene.

A esto hay que añadir la dotación covid que la consejería nos ha enviado, a todos los centros, consistentes en unos lotes de mascarillas para el personal docente, aunque nosotros las ponemos a disposición del alumnado cuando las necesitan, ya que en una jornada escolar pueden ocurrir varios incidentes con las mascarillas que traen de casa: se les rompe la goma, la manchan con la merienda, etc. aunque hay que añadir que son muy responsables y cuidadosos en general.

–¿Cuáles son las principales dificultades que han tenido para la elaboración del protocolo Covid?

-La principal dificultad ha sido la cantidad de información que nos llegaba casi todos los días. La carga informativa que hemos tenido que manejar ha sido amplia y elaborar un plan de contingencia adaptándolo a la realidad de nuestro centro suponía un reto y además la premura con la que había que realizarlo.

–¿Cómo valora la concienciación de las familias?

-El tema de las familias es un poco complejo porque el miedo y la inseguridad son libres y, aunque casi todo el mundo protestaba porque no podían con la carga educativa de sus hijos en casa, cuando ha llegado el momento de mandarlos a la escuela empezaron a entrarles las dudas, pero no solo a ellos, también los docentes tenemos las nuestras. Pero, finalmente, las familias valoran la labor y el trabajo de la escuela y entienden que los protocolos que se llevan dentro de las instalaciones, a día de hoy, están siendo efectivos y esperemos que así siga siendo.

-¿Hay familias que no hayan querido que los niños volvieran al cole?

-Bueno, siempre hay alguna familia que anteponen sus miedos a lo que es el propio desarrollo del sistema educativo que estamos llevando a cabo y esta decisión el centro la respeta. De cualquier forma, la no asistencia al centro en estas circunstancias especiales, son aspectos que lo lleva inspección educativa. Ningún centro escolar tiene potestad en esta casuística.

–¿Por qué es importante la enseñanza presencial?

-Para responderte esta pregunta tendríamos que hacer una diferenciación entre las distintas etapas educativas. A menor edad mayor importancia tiene la enseñanza presencial. Ningún medio electrónico puede sustituir nunca a la presencia física de un docente. Esta mañana les preguntaba a mis alumnos, en clase,su opinión sobre las normas que tenemos ahora y que antes no teníamos, y todos coincidían que preferían esta opción a tener que quedarse en casa. Curiosamente lamentan no poder abrazar a sus amigos y compañeros de otros grupos y poder jugar con ellos, mezclándose como lo hacían antes en el patio o en actividades que hacíamos conjuntamente y que ahora no podemos programar. Yo sufro más por verlos a ellos y siento que no puedan disfrutar como lo hacíamos antes, pero afortunadamente, se adaptan mejor que los adultos y hasta ahora lo están haciendo genial, desde los más pequeños a los más mayores.

En definitiva, la enseñanza presencial tiene aspectos de relación y sociabilización que otro tipo de enseñanza no puede aportar a la formación del alumno.

–¿Cómo de profunda es la brecha digital que se puso de manifiesto durante el confinamiento?

-Lamentablemente tuvo que venir una pandemia y obligarnos a permanecer en casa para darnos cuenta de la desigualdad digital que teníamos. Las condiciones con las que trabajaban las familias en casa eran muy dispares, pasando por los más afortunados que disponían de todo tipo de dispositivo electrónico y buena conexión a internet hasta aquellos que no disponían más que de un móvil con datos limitados y para toda la familia. La sensación de impotencia desde casa era desesperante porque poco o nada se podía hacer en un primer momento. Ante esta situación, desde la consejería, se nos permitió ceder unas tablets a aquellas familias que no tenían ningún recurso tecnológico en sus hogares, pero, para algunos, seguía siendo insuficiente puesto que carecían de conexión a internet. Y a todo esto hay que añadir el desconocimiento en las TICs (Nuevas tecnologías) que tienen algunas familias, haciendo casi imposible la comunicación y envío de determinadas tareas escolares. Esta es una de las razones, si no la más principal, por lo que la escuela no se puede permitir cerrar las puertas. La única forma de subsanar diferencias es teniendo al alumnado frente a nosotros y guiarlos a todos juntos.

Todos sabemos que la brecha digital y la brecha social están totalmente relacionadas y condicionadas por el nivel socio económico de la población.

–¿También hay brecha digital entre los maestros?

-Por supuesto. En mi centro no hay demasiada porque llevamos mucho tiempo formándonos a través de grupos de trabajo sobre recursos TIC, pero, aun así, no todo el profesorado está preparado para trabajar online desde sus hogares y con tanta disponibilidad horaria como se ha hecho durante el confinamiento. También necesitan conciliar su vida familiar.

–¿Hay un plan B por si los niños tienen que volver a sus casas?

-Está contemplado en el Plan de contingencia. Pero no solo un plan B sino que se contemplan los diversos escenarios educativos a partir de la casuística sanitaria de la población.

-¿Cómo se resuelve el problema de la conciliación?

-Este tema es una asignatura pendiente para todos. No hay un modelo único que responda de igual modo a este problema. Corresponde a las administraciones arbitrar las medidas necesarias para garantizar a los trabajadores el derecho a la conciliación laboral y familiar.

-¿Cómo de importante cree que es la educación en casa en la situación actual?

-Más que la educación en casa en este momento lo que más importa es la atención en casa. Uno de las tareas que estamos llevando a cabo con el alumnado es la de transmitirles tranquilidad y convertir sus miedos en seguridad y confianza. Si todos actuamos correctamente y en la misma línea acabaremos con esta difícil situación.

–Tras la experiencia del confinamiento, ¿en este curso sería más fácil adaptarse a la no presencialidad?

-Esperemos no tenerla que volver a realizarla. A los docentes nos gusta más la presencialidad y el trato «cercano» del día a día. A través de sus miradas vemos cómo se sienten, nos cuentan sus preocupaciones, sus ilusiones, sus vivencias y esto, de forma online, es imposible.

–¿Qué errores corregiría tras la experiencia del pasado curso?

-No podemos asumir como errores propios la generalidad de una pandemia. Tal vez, al venir todo de golpe, no supimos priorizar y esto generó en todos los sectores un nivel de estrés al que no estábamos acostumbrados. Ahora, aunque siga siendo difícil, lo tendríamos planificado.

–¿Qué aprendió del periodo de confinamiento?

-Que socialmente tenemos mucho que aprender, la histeria colectiva no puede anular la sensatez individual.

–Hay cierto escepticismo sobre el tiempo que podrán estar los escolares en el colegio. ¿Cuál es su sensación?

-Estamos haciendo un esfuerzo importante de control emocional y de salud. Es tiempo de responsabilidad por parte de todos. Es un curso atípico, complicado, diferente pero no tiene por qué darse todo por perdido. Es cierto que la merma académica va a ser inevitable, no sabemos en qué medida, porque no hay tiempo material en una planificación de aula diaria que dedica un alto porcentaje de tiempo al protocolo covid, pero tal vez, en un futuro, nos demos cuenta que de todo esto hemos aprendido más que de un curso ordinario. Sumamos a las tareas sanitarias la tarea docente de reprogramar las competencias clave priorizando los contenidos fundamentales en el desarrollo académico del alumno. Y, ante este escenario, creo que es pronto para hacer una reflexión crítica sobre los resultados académicos que, este curso, podemos obtener, pero no es pronto para valorar, y mucho, el poder llevar a cabo la labor docente día a día y luchar porque las puertas de la escuela sigan abiertas. Ese es nuestro objetivo primordial.

Quiero aprovechar la entrevista para agradecer al Claustro la dedicación y esfuerzo que están llevando a cabo en este difícil momento. Además, tengo que reconocer sentirme afortunada en cuanto a la gestión de dirección pues me acompañan dos piezas claves y muy eficaces, Adolfo y Antonio, como secretario y jefe de estudios respectivamente, sin cuya profesionalidad e implicación todo sería mucho más complicado.

Reunión del equipo directivo del colegio. / Cedida

De igual modo, queremos dar las gracias al Ayuntamiento por su colaboración en la ejecución del plan de contingencia poniendo a disposición del centro tanto personal de limpieza de apoyo durante la jornada escolar como el cerramiento de calles a tránsito de vehículos, con vigilancia de la Policía Local, en los horarios de salida y entrada de alumnos.