Soraya Chaves. En el círculo, su madre, MariPaz Maya. / Cedida

«Intenté saltarme el estado de alarma para estar con mi familia en Arroyo»

Esta vecina de Arroyo de la Luz ha visto como su madre ingresaba en UCI desde Madrid, donde vive y trabaja

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍAS Arroyo de la Luz

Soraya Chaves Maya es una arroyana de 31 años que vive y trabaja en Madrid. Como a muchos otros en todo el mundo, el coronavirus llegó y paró un día su mundo de golpe. No fue ella, sino su madre, MariPaz Maya, una de las arroyanas que enfermó de Covid-19 y tuvo que ser ingresada en la UCI. Ya hoy, con su madre completamente recuperada y en casa tras haber pasado 49 días de ingreso hospitalario, ha atendido telefónicamente a Hoy Arroyo de la Luz para contar cómo ha sido vivir esta dura experiencia, sobre todo en su caso, que ha pasado por todo desde la distancia.

–¿Dónde estaba cuando le dieron la noticia del ingreso de su madre?

–Estaba y estoy en Madrid porque trabajo y vivo aquí. De hecho, ese día, el día 18 de marzo, estaba teletrabajando, al igual que sigo haciendo actualmente. Me lo comunicó mi padre mientras comía y créeme si te digo que se me quitó hasta el hambre.

–¿Cómo se recibe una noticia como esa estando lejos?

–Pues te puedes imaginar, cuando te hacen creer que todo esto es una gripe común aunque más fuerte y que afecta principalmente a personas mayores y con patologías previas... nunca crees que le pueda pasar a tu madre, una mujer joven y sin patologías. Y es que dos días después del ingreso en el hospital, te llaman directamente desde UCI para comunicarte que tu madre ha sido traslada a esa unidad para estar más controlada puesto que había empeorado. Dejé de trabajar de golpe ese día. Me vine abajo literalmente. Lo peor no había llegado, porque justo al día siguiente nos anunciaron que la habían sedado e intubado y el domingo su estado era ya muy grave. Todavía recuerdo la conversación con el médico cuando no sabían si darme la noticia a mí o a otro familiar. Era tanta la incertidumbre que ni ellos mismos sabían qué podría pasar en las próximas horas.

–¿Qué fue lo primero que pasó por su cabeza?

–¿Has pensado alguna vez que nunca más volverás a ver a tu madre? Pues es mejor no pensarlo porque puedes hacer como yo, que intenté saltarme el estado de alarma para irme al pueblo y poder estar con mi padre y mis hermanos. Pero no pude hacerlo.

–¿Ha podido reunirse ya con su familia?

–Físicamente aún no he podido verlos porque no se permiten los desplazamientos entre provincias y yo sigo en Madrid. Al menos me conformo con verla por videollamadas y vídeos que graba mi padre mientras ella hace los ejercicios de rehabilitación en casa. Para nosotros es una suerte poder hablar con ella y verla. Muchas otras familias no han podido ni siquiera despedirse de sus familiares.

–¿Cómo fue para su padre y sus hermanos enfrentarse a esta situación?

–La experiencia ha sido especialmente dura porque también mi padre amaneció con fiebre el mismo día que mi madre ingresaba en UCI. Además del estado de alarma y el aislamiento social que ha sufrido Arroyo de la Luz, mi padre y mi hermano han tenido a su vez que guardar cuarentena. Esto implicaba que no podían salir a la calle ni a comprar medicamentos. En este punto, mi hermana ha podido ayudarles con las compras de medicamentos y alimentos, además de preparar la comida. ¿Cómo crees que lo pueden pasar cuando un pilar fuerte como nuestra madre no se encuentra casa? Es muy duro. En la familia hemos sufrido mucho, y nos hemos tenido que apoyar unos a otros, a pesar de la distancia.

–Cuando su madre salió en de la UCI, ¿Quién les avisó? ¿Dónde estaba usted?

–El mismo día por la mañana, el Dr. Basilio Sánchez nos informaba que mi madre saldría de UCI. Ya nos lo venía comunicando unos días atrás, puesto que mi madre no necesitaba los cuidados de UCI. En una situación como esta, tan atípica, en la que los familiares no pueden estar en el hospital, las mismas enfermeras grababan las salidas de los pacientes de UCI para después poder mandárselo a los familiares. A mí me enviaron el video mientras hablaba con mi hermana por teléfono.

–¿Qué fue lo primero que le dijo a su madre cuando consiguió hablar con ella?

–Intentaba no llorar para poder trasmitirle toda la fuerza posible. Pero lo primero que pude decirle es que la queríamos mucho y que había sido una valiente y una guerrera al demostrarnos tanta lucha. Al final son muchas cosas las que quieres decirle, y no hay margen en tan poco tiempo, cuando la videollamada la hacía un médico. Pero luego ya en planta y en privado, nuestras conversaciones eran infinitas.

–¿Cuándo cree que podrá ver a sus padres y hermanos?

–Como te decía anteriormente, aún no he podido vivir el momento del reencuentro. Sueño con poder hacerlo a finales de junio o principios de julio. Vamos, cuando Madrid pase de fase y se permitan los desplazamientos entre comunidades. De momento, mi reencuentro ha sido por videollamadas.

–¿Cómo vive una arroyana lo que ha pasado en Arroyo de la Luz desde fuera?

–Pues ha dado la sensación de que mi pueblo eran unos apestados, que vivían un apocalipsis. Sin embargo ha conseguido salir adelante y demostrar a todos, que juntos y de manera responsable se puede y se consigue. Un ejemplo de lucha y de responsabilidad.

–¿Cómo se ha vivido la situación en Madrid?

–Buf, Madrid ha sido un caos, sobre todo en los primeros momentos. El miedo provocó avalanchas en los supermercados como si se acabase el mundo. La gente se desplazaba a pesar del estado de alarma. Madrid ha registrado casi 9.000 muertes por coronavirus, y era muy triste ver cómo tenían que habilitar espacios para poder acoger ataúdes. O como montaron un hospital en Ifema en tiempo récord porque no había camas en otros hospitales. Me daba mucha pena los niños, que su infancia e inocencia se vea marcada por esto. Ha sido raro incluso salir a comprar lo básico y por ello, nosotros hemos optado por la compra online para evitar todo lo posible exponernos al contagio. Ten en cuenta que las noticias no eran buenas, y nos daba miedo ponernos malos por las imágenes que se veían de los hospitales. Bueno y que cuando te toca un caso grave en tu familia, todo lo ves de otra manera.