Nieves Fresneda durante una sesión de yoga. / A. I. P.

«El yoga me ayudó a luchar, a seguir hacia adelante, a buscar un camino»

María Nieves Fresneda Leal Profesora de yoga

Ana Isabel Padilla Macías
ANA ISABEL PADILLA MACÍAS Arroyo de la Luz

María Nieves Fresneda Leal, es una arroyana de 41 años que descubrió el yoga por casualidad. Actualmente se dedica a ello de forma profesional, dando clases en en Brozas, en La Casa del Agua de Arroyo de la Luz y, de forma altruista, en el ECJ. En esta entrevista cuenta qué es el yoga para ella.

–¿Cómo se inició en el yoga?

–Practico yoga desde hace 5 años, pero lo descubrí muchos años antes, justo cuando me diagnostican un problema de salud que limitaba mi vida. Es cuando me adentré en la lectura y por casualidad llegó a mis manos un libro sobre filosofía oriental, que me abrió una nueva visión para afrontar ese cambio y seguir adelante enfrentándome a los golpes de la vida. En ese nuevo camino, descubrí varias disciplinas orientales, entre ellas el reiki y el yoga. Mis médicos me aconsejaron que hiciera yoga, y fue ahí cuando sentí que me ayudaba no sólo físicamente, sino emocionalmente, y decidí formarme como alumna en Hatha yoga, y comencé a practicarlo. El yoga me dio la fortaleza y a lidiar con las desavenencias que en ese momento me aprisionaban y a tirar hacia delante y con ello para buscar una nueva forma de vida.

–¿Cómo le ayudó?

–Al practicar a diario vi que cada día mi cuerpo prosperaba y eso me hizo quererme más y encontrar seguridad en mí, aprendí a vivir con esas circunstancias que ese momento abordaban en mis días. El yoga no sólo es una actividad física, sino que es una disciplina mental que aporta seguridad en uno mismo y ayuda a afrontar problemas del día a día. Te hace encontrarte a ti mismo, buscar en tu interior y estar en paz contigo. Es lograr un estado de bienestar, de felicidad, de ser siempre positivo.

–Según su experiencia, ¿por qué las personas llegan al yoga?

–La mayoría de la gente a quienes he impartido e imparto yoga, se lo recomienda un médico. También llega gente que les gusta. Una pequeña parte de la población lo hace porque está de moda, pero al final todos coinciden en que lo hacen porque saben que sana, tanto mental como físicamente.

–¿Por qué cree que está ahora tan de moda?

–Creo que hay más publicidad sobre ello, y empieza a haber más conocimiento sobre esta disciplina siendo más visibles los beneficios que aporta a la vida.

–¿Cómo se convirtió en profesora de yoga?

–Un día por casualidad, una compañera de formaciones que tenía en Badajoz, me pidió que le hiciera una sustitución en una clase y vi que me gustó, vi que me llenaba y que llegaba a los alumnos y ahí decidí dedicarme a impartir clases. Nunca antes me hubiera imaginado que fuera a ser profesora y a crecer tanto personal y profesionalmente. Tras esa primera toma de contacto, notando que me agradaba enormemente y me elevaba poderosamente a una fuerza física-mental, continué formándome y aprendiendo más estilos de yoga. En la actualidad imparto yoga para embarazadas, yoga posparto y bebés, yoga niños, yoga para mayores y yoga discapacidad, y Meditación.

A. I. P.

–¿Qué es lo que más le gusta del yoga?

–Del yoga me gusta todo, tanto siendo alumna como siendo profesora. El saber que está creciendo algo en tu interior, esa paz, ese control de la autoestima, ese bienestar general, es lo que te engancha. El yoga no sólo es mantener una Asana (postura), sino que es un control de la respiración y la concentración. Hay que sentirlo, tiene que llegar de tal manera, como si se te encendiera una pequeña lucecita dentro y notaras esas sensaciones que con otras disciplinas o con otros deportes nunca has sentido, por eso engancha, porque remueve la energía dentro.

–¿Qué disciplina imparte y porqué la eligió?

–Imparto Hatha yoga. Me llamó la atención porque es un yoga muy estático, muy coordinado con la respiración y con movimientos suaves, y eso hace que la energía interna se pueda manejar mejor en el cuerpo. En mi vida personal practico otros estilos de yoga, como es el Vinyasa yoga o el Ashtanga yoga, que son los movimientos o posturas más intensos y avanzados. Además compaginó estos estilos con Karanas, un estilo de danza de yoga que se practica con la respiración y asanas de yoga. Volviendo al Hatha yoga, la disciplina que imparto, un yoga milenario, se trata de un yoga que es para todos los públicos, es un yoga terapéutico, uno de los primeros yogas, y a partir de este, empiezan a nacer otros estilos que hay hoy en día.

–¿Cuáles son los beneficios principales que aporta el yoga?

–Todo son beneficios; flexibilidad, fuerza, equilibrio, concentración, relajación, meditación, control de la respiración, conexión entre la mente y el cuerpo,…

–¿Qué filosofía hay detrás?

–Considero que hay dos tipos de personas en el yoga, los que somos yoguis, o sea, los que practicamos yoga y vivimos con esa filosofía y los que hacen yoga como una actividad diferente en su vida. Los que somos yoguis y vivimos en esa filosofía, es un autoconocimiento diario, un saber estar diario, una devoción a ti mismo, es una conexión mente y cuerpo, saber actuar, saber controlar situaciones de la vida, llevar una doctrina diaria… una serie de circunstancias que aunque suenan muy rigurosas, son una manera de vivir. Siempre digo que nuestro cuerpo, es nuestro Templo, el que tenemos que cuidar. Nos preocupamos más de lo exterior y dejamos para el final lo interior y es lo primero que tenemos que sanar. El cuerpo es un santuario al que tenemos que tener devoción, cuidarlo, mimarlo y meter energía, no solo a través del alimento o del agua, sino también a través de ese Prana, que es la energía que cogemos a través de la respiración. El yoga es la dualidad de la mente y el cuerpo, una unión. Ésta filosofía de vida, enseña a controlar los pensamientos, que no se apoderen de ti, sino que tu cuerpo sepa manejarlos.

–¿Qué aconsejaría a quienes no se deciden a practicarlo?

–Suelo tener muchas personas que vienen a mis clases y me dicen el tópico de «yo no tengo flexibilidad, con lo que no puedo hacer yoga». Falso. El yoga no es solo hacer posturas como he dicho antes, es saber conectar con uno mismo, aprender a relajarse, a tener silencio, un saber escucharte por dentro. A esas personas les aconsejaría que prueben una clase, si les llegó, que sigan practicando, que empiecen poco a poco y no con posturas complicadas porque eso no es yoga, el yoga es aprender a controlar tu respiración, aprender a sanarte por dentro... y siempre hay tiempo para todo, solo hay que saber buscarlo y dosificar en el día lo que queremos y no queremos, porque 5 minutos para relajarnos podemos encontrar. Pero si por el contrario no gusta una vez practicado, que no sigan, que elijan otro tipo de actividad o manera de cultivar su cuerpo.

–¿Algún consejo específico para principiantes?

–Que se dejen llevar. Que escuchen su cuerpo. Que cierren los ojos, y tengan una postura cómoda, respiren profunda y lentamente, y sepan conectar con ellos mismos. No sería capaz de aconsejar nada más a quienes empiezan a practicar yoga y que se olviden del tópico 'no tengo fuerza, no tengo flexibilidad, no voy a poder…' ¡Que lo prueben!. NÂMASTE ('Me inclino ante ti').

A. I. P.