Las obras se quedan sin albañiles

El sector de la construcción se va recuperando tras la crisis, pero no encuentra relevo generacional

Sectro envejecido. Más del 30% de los mayores de 55 años que trabajan en la construcción lo hacen como albañiles./L. CORDERO
Sectro envejecido. Más del 30% de los mayores de 55 años que trabajan en la construcción lo hacen como albañiles. / L. CORDERO
ESTRELLA DOMEQUE DÍAZ

Crece la construcción, pero lo hace sin trabajadores. Una década después del inicio de una crisis económica que sacudió de forma directa a la edificación, el sector empieza a ver la luz con un crecimiento constante desde el año 2015 que se traduce en una mayor demanda de trabajadores. Una necesidad que queda muchas veces sin respuesta ante la falta de personal cualificado. Extremadura ya nota esta carencia.

Y es que, estos diez años de oscuridad han lastrado una profesión que dependía tradicionalmente de un relevo generacional que se ha quebrado en este tiempo. A la falta de personal se suma el envejecimiento de esos trabajadores que han sobrevivido a la crisis, por lo que las plantillas de las empresas han aumentado de forma notable su media de edad y, en ocasiones, tienen dificultades para completarlas.

El éxodo de trabajadores a otras regiones y sectores y las jubilaciones son las causas que explican la falta de mano obra cualificada en el sector

Los efectos de la crisis económica sobre la construcción actuaron en una triple dirección: la prejubilación de los más veteranos, que se vieron de pronto sin un horizonte laboral y optaron por adelantar su salida del mercado de trabajo, con perjuicio para sus pensiones, otro efecto indeseado; en segundo lugar, la reconversión forzada de muchos de los trabajadores para incorporarse a otros sectores como la hostelería o el turismo, actividades refugio tradicionales cuando el ladrillo se para; y, por último, el éxodo de profesionales a otras regiones o al extranjero durante los peores años de la crisis. Así pues, los mayores se jubilaron y los más jóvenes optaron por otras vías e incluso por volver a estudiar.

«Son tres factores que se traducen en que, en la actualidad, contar con profesionales que tengan experiencia como jefes de obra u oficiales se hace complicado en Extremadura», lamenta José Luis Iglesias, gerente de Pymecon, la Federación regional de la pequeña y mediana empresa de construcción y afines de Extremadura con especial implantación en el norte de la región.

«En la región se están haciendo pequeñas promociones y con muchas dificultades»

«En la región se están haciendo pequeñas promociones y con muchas dificultades» José Luis Iglesias, Pymecon

«¿Cómo vas a enseñarle a tu hijo un oficio que no tiene salida? Es un sector muy difícil»

«¿Cómo vas a enseñarle a tu hijo un oficio que no tiene salida? Es un sector muy difícil» Abelardo Martín, Fecons

«Cuando tenemos picos de trabajo es muy complicado encontrar trabajadores cualificados»

«Cuando tenemos picos de trabajo es muy complicado encontrar trabajadores cualificados» Ramón PIno, Empresario

El resultado es que, según los datos de la FundaciónLaboral de la Construcción, más de un 30% de los empleados del sector mayores de 55 años trabajan como albañiles, mientras que no llegan al 7% los que desempeñan tareas de electricistas, fontaneros, pintores u operarios de maquinaria.

Sí apuntan los responsables del sector que hace tiempo que se ha neutralizado la pérdida de actividad y de empleo, «ahora llevamos un tiempo en un encefalograma plano, pero en los últimos años sí es cierto que se atisba cierta mejoría», aporta Iglesias. Eso sí, aún lejos de las cifras que se manejaban antes de la crisis.

Durante la celebración de Foro Ficón, en Don Benito, se dio a conocer que el sector de la construcción ha consolidado su crecimiento y su ganancia de peso dentro de la economía regional, representando el 6,7% del PIB en 2017, y ya en el primer semestre de 2018 su aportación a la economía regional aumentaba a un ritmo del 5,9 % de media.

Crecen las empresas inscritas en la Seguridad Social y ya hay más de 26.800 afiliados

En positivo

Crece el número de empresas del sector inscritas en la Seguridad Social y también sus asalariados. Así lo reflejan los datos del Observatorio de la Fundación Laboral de la Construcción, que en su último informe del mes de junio indica que en Extremadura el número de afiliados a la Seguridad Social en el sector durante el mes de mayo alcanzó los 26.807 trabajadores, con un incremento interanual del 10,5%, casi cinco puntos por encima del crecimiento de la media nacional. Y en mayo, las empresas de construcción inscritas en la Seguridad Social aumentaron un 2,1% respecto al mismo mes del año anterior y suponen ya un 10% del total de empresas en la comunidad.

En cuanto a las licitaciones en obra pública hasta abril del presente año se acumula un total de 337,6 millones de euros, un 177,6% más que en el mismo periodo del año anterior, y supone un 5,1% del volumen total licitado a nivel nacional. Y el número de hipotecas sobre viviendas en el primer trimestre del 2019 asciende a 1.487, un 21,8% más que en el mismo trimestre del año anterior.

Son cifras para ser optimistas en un sector que no respira tranquilo porque sigue a bastante distancia de los grandes núcleos de población de España, «donde se está produciendo un auténtico 'boom' inmobiliario si tenemos en cuenta los datos de la última década. Aquí se están empezando a hacer pequeñas promociones con muchas dificultades y está tardando en llegar esa ola», asegura el gerente de Pymecon.

El crecimiento del sector inmobiliario que se está detectando en otras regiones todavía no ha llegado a Extremadura.
El crecimiento del sector inmobiliario que se está detectando en otras regiones todavía no ha llegado a Extremadura. / ESTRELLA DOMEQUE

A esa inquietud se suma la preocupación por la falta de profesionales. En ese sentido, Abelardo Martín, vicepresidente de Fecons, la patrona cacereña de la construcción, ahonda aún más en las razones de un problema que no cree que se deba únicamente los tres factores citados por José Luis Iglesias. «No es que se haya envejecido el personal del sector, es que ha desaparecido».

«El problema», añade Martín, «es bastante más grave, porque estos casi diez años de crisis han provocado que la transmisión de conocimientos que se hacía en familias dedicadas a la albañilería no haya podido existir». «¿Cómo vas a enseñarle a tu hijo un oficio que no tiene salida? Es un sector difícil, un trabajo poco agradable. Siempre ha venido de tradición y cuando se ha perdido es difícil recuperarla», subraya el vicepresidente de Fecons.

Considera que han faltado políticas anticrisis y que serán necesarios muchos años para recuperar el tiempo perdido. «Es una pena porque Extremadura, que tenía una mano de obra muy cualificada y muy valorada, ha perdido ese gran valor».

En ese camino hacia la recuperación ya se han encontrado con la primera piedra:los jóvenes han perdido el interés por esta profesión. Ambos coinciden en reconocer que no es un sector tan atractivo como lo era antes. «En tiempos se hablaba de jóvenes que abandonaban los estudios y otras posibilidades laborales porque iban a ganar un dinero fácil ya fuese aquí o fuera de la región. El trabajo en construcción ahora no es tan boyante, es más selectivo y eso hace que no sea tan atractivo para los jóvenes», afirma José Luis Iglesias.

Los menores de 34 años representan el 19% de los profesionales, cuando hace diez años eran el 42%

Ese interés del sector por conquistar a los más jóvenes contrasta con un dato demoledor: hace diez años el porcentaje de jóvenes menores de 34 años que trabajaban en la construcción era del 42%, mientras que en 2018 ese porcentaje había caído hasta el 19%. Todo ello pese a la insistencia en que se necesita esa mano de obra y las altas expectativas de conseguir un puesto de trabajo si se completa esa formación para hacer frente a la demanda de vivienda que está surgiendo en España y que se espera que llegue también a Extremadura.

Prueba de esa falta de interés es la situación que atraviesan algunas empresas como la de Ramón Pino, en Villanueva de la Serena. Con más de quince años de experiencia en el sector, han logrado mantener buena parte de la plantilla durante los años más duros de una crisis de la que empiezan a salir, «aunque de forma lenta en Extremadura».

Sin embargo, está notando el envejecimiento de esa plantilla y en la actualidad la media de edad de sus trabajadores es superior a los 50 años. «Cuando tenemos picos altos de trabajo e intentas buscar personal es muy complicado encontrar trabajadores cualificados y es más difícil encontrar en la franja de entre 30-40 años», asegura Pino.

Solución: la formación

Ante ese problema, todos proponen la misma solución: formación para los jóvenes. Entienden que los nuevos trabajadores del sector tienen que llegar con una cualificación ya que se ha dado una evolución tanto en técnicas constructivas como en materiales o en prevención de riesgos laborales. Ahora sólo para el mero acceso a la obra se requiere la Tarjeta Profesional de la Construcción, que acredita la formación del trabajador en materia de Prevención de Riesgos Laborales, su categoría profesional y su experiencia.

Pero sobre todo, lo que el sector demanda es una formación dual que permita a los jóvenes formarse en la parte teórica, pero también en la práctica. «Donde se ve realmente al profesional es cuando se tiene un problema dentro de la propia obra y se tiene la capacidad de poder resolverlo. Gente resolutiva, lo que era el antiguo maestro de obra, pero ahora con una formación específica con la que ganamos todos, la empresa y el cliente final», resume José Luis Iglesias, que añade que desde Pymecon se está trabajando para dar forma a un sistema de formación reglada que permita paliar la falta de mano de obra cualificada.

Por ello, el sector valora de forma muy positiva iniciativas como la que inicia el IES Cuatro Caminos de Don Benito. Un proyecto que todos creen que debería extenderse a otros puntos de la región para tratar de revertir una situación que puede hacer que esta vez la crisis llegue por la falta de trabajadores.